El Banco Mundial aprobó 350 millones de dólares para apoyar el proyecto Fayda, el sistema nacional de identidad digital de Etiopía. La iniciativa busca facilitar el acceso de millones de personas a servicios financieros, protección social, salud, educación, empleo y oportunidades económicas mediante una identificación segura e inclusiva.
Etiopía avanza en una de las iniciativas de identidad digital más ambiciosas de África. El proyecto Fayda, desarrollado dentro del Programa Nacional de Identificación del país, pretende crear una infraestructura digital capaz de identificar de forma segura a ciudadanos, residentes, migrantes y refugiados.
El respaldo del Banco Mundial, a través del proyecto Digital ID for Inclusion and Services, contempla una financiación de 350 millones de dólares para ampliar el alcance del sistema y mejorar el acceso a servicios públicos y privados. Según el organismo, Fayda permitirá a las personas acceder con mayor facilidad a servicios financieros, protección social, empleo, salud y educación, además de darles mayor control sobre sus datos personales.
Qué es Fayda
Fayda es el sistema nacional de identidad digital de Etiopía. Su nombre significa “valor” en varias lenguas locales y busca convertirse en una credencial única para identificar a las personas de forma segura.
El sistema se apoya en datos biométricos y en un número de identificación único, con el objetivo de evitar duplicidades, reducir fraudes y facilitar la verificación de identidad en trámites cotidianos.
La identidad digital Fayda fue respaldada legalmente por la Digital ID Proclamation, aprobada en marzo de 2023, que estableció el marco normativo para su desarrollo e implementación.
350 millones de dólares para escalar la identidad digital
El financiamiento del Banco Mundial permitirá ampliar la infraestructura tecnológica, mejorar la capacidad institucional y conectar el sistema Fayda con servicios esenciales.
El organismo explicó que el proyecto busca aumentar el acceso a servicios y oportunidades económicas, especialmente para personas que históricamente han enfrentado barreras para identificarse formalmente.
El objetivo de largo plazo es alcanzar a decenas de millones de personas. Documentos y reportes del Banco Mundial señalan que Etiopía busca llegar a 90 millones de registros, convirtiendo a Fayda en una de las mayores infraestructuras públicas digitales del continente.
Inclusión financiera y acceso a servicios
Uno de los impactos más importantes de Fayda será la inclusión financiera. En muchos países, no contar con una identificación formal dificulta abrir una cuenta bancaria, acceder a crédito, recibir pagos digitales o participar en programas de apoyo social.
Con una identidad digital verificable, más personas podrán demostrar quiénes son ante bancos, fintechs, instituciones públicas y proveedores de servicios.
El sistema también puede facilitar procesos de eKYC, es decir, verificación digital de identidad para servicios financieros, telecomunicaciones y trámites administrativos.
Beneficios para migrantes y refugiados
Un punto relevante del proyecto es que Fayda no está pensado únicamente para ciudadanos etíopes. El Banco Mundial ha señalado que también puede beneficiar a migrantes y refugiados, quienes muchas veces enfrentan mayores obstáculos para acceder a servicios básicos por falta de documentación aceptada.
Esto convierte al sistema en una herramienta potencial para mejorar inclusión, movilidad, acceso a asistencia y participación económica de poblaciones vulnerables.
Identidad digital para educación, salud y empleo
Además del sector financiero, Fayda puede ser útil para trámites educativos, sanitarios y laborales.
En educación, puede ayudar a registrar estudiantes, verificar identidad en exámenes nacionales y organizar expedientes académicos.
En salud, puede facilitar la identificación de pacientes y la prestación de servicios.
En empleo, puede apoyar procesos de contratación, verificación de antecedentes y acceso a oportunidades formales de trabajo.
Avances del programa Fayda
El sistema ya había registrado millones de personas durante sus fases iniciales. De acuerdo con el Banco Mundial, a inicios de 2025 más de 12 millones de etíopes ya habían recibido una identidad digital Fayda, con una meta de llegar a 90 millones.
Reportes más recientes del programa nacional indican que el número de registros siguió aumentando durante 2025, con integración progresiva en servicios como cuentas bancarias, registro fiscal, transacciones notariales, registro de SIM y matrícula estudiantil.
Infraestructura pública digital para el desarrollo
Fayda forma parte de una tendencia más amplia: la construcción de infraestructura pública digital. Este concepto incluye sistemas de identidad, pagos digitales, intercambio seguro de datos y plataformas que permiten al Estado y al sector privado ofrecer servicios más eficientes.
Para Etiopía, una identidad digital confiable puede ser una base para acelerar la transformación digital, reducir costos administrativos y mejorar la prestación de servicios.
El Banco Mundial ha destacado que Fayda puede ayudar al gobierno, empresas y sociedad civil a desarrollar productos y servicios más inclusivos y centrados en las personas.
Retos de privacidad, seguridad y confianza
Aunque la identidad digital puede generar grandes beneficios, también plantea retos importantes. La protección de datos personales, la ciberseguridad, la transparencia en el uso de información y la inclusión de personas con menor acceso tecnológico serán claves para el éxito del proyecto.
Un sistema de esta escala debe evitar exclusiones, errores de identificación, filtraciones de datos o usos indebidos de la información personal.
Por eso, Fayda necesitará mecanismos sólidos de gobernanza, auditoría, consentimiento, protección de datos y canales de reclamación para los usuarios.
Oportunidad para fintechs y servicios digitales
La expansión de Fayda también puede abrir oportunidades para bancos, fintechs, empresas de telecomunicaciones, plataformas educativas, servicios de salud digital y startups tecnológicas.
Una identidad digital confiable reduce fricciones en el registro de usuarios, mejora la verificación de clientes y permite crear productos más seguros.
En países donde gran parte de la población todavía está fuera del sistema financiero formal, este tipo de infraestructura puede convertirse en un motor para la innovación digital.










