La presencia de mujeres empresarias y directivas en España ha registrado un retroceso, aunque el país continúa destacando por encima de la media europea y mundial en liderazgo femenino. A pesar de los avances en emprendimiento, dirección empresarial y creación de startups, persisten barreras como la falta de financiación, la conciliación, los sesgos de género y la menor presencia femenina en puestos ejecutivos de máximo poder.
El emprendimiento femenino en España vive un momento de luces y sombras. Por un lado, el número de mujeres empresarias y directivas ha disminuido en algunos indicadores recientes. Por otro, España mantiene una posición destacada en comparación con otros países europeos y con la media global.
Según el informe Women in Business 2025 de Grant Thornton, el porcentaje de mujeres directivas en España descendió hasta el 38,4%, dos puntos menos que el año anterior. Aun así, España sigue siendo el país europeo con mejores datos de liderazgo femenino en la empresa dentro del estudio.
España mantiene una posición destacada en liderazgo femenino
Aunque el retroceso preocupa, España continúa mostrando mejores cifras que muchas economías de su entorno. Esto indica que las políticas de igualdad, la mayor visibilidad de mujeres líderes, el crecimiento de redes de apoyo y la evolución cultural han tenido impacto.
Sin embargo, la caída demuestra que los avances no son irreversibles. La igualdad en el mundo empresarial necesita seguimiento constante, medidas reales y compromiso desde la alta dirección.
El problema no es solo cuántas mujeres llegan a puestos de liderazgo, sino qué tipo de puestos ocupan y cuánto poder real tienen dentro de las organizaciones.
Menos mujeres CEO y pocas presidentas
Uno de los datos más relevantes del informe de Grant Thornton es la caída de mujeres en posiciones de máxima responsabilidad. En España, el porcentaje de mujeres CEO bajó siete puntos, hasta situarse en el 19,3%, mientras que el número de presidentas se mantiene en apenas 4,5%.
Esto muestra una brecha importante: las mujeres están presentes en la dirección empresarial, pero todavía tienen menos acceso a los cargos más altos.
La diferencia entre formar parte de un comité directivo y ocupar la presidencia o la dirección general sigue siendo significativa. En muchos casos, las mujeres llegan a áreas como recursos humanos, marketing, comunicación o finanzas, pero tienen menos presencia en posiciones de poder ejecutivo total.
Emprendimiento femenino: España supera la media europea
En el ámbito emprendedor, España también presenta datos positivos. El informe GEM España 2025-2026 señala que la actividad emprendedora total alcanza el 7,8% y que mujeres y hombres emprenden en niveles muy similares: 7% en mujeres y 8% en hombres.
Este dato confirma que la brecha de género en emprendimiento se ha reducido notablemente. Las mujeres españolas no solo participan en la creación de negocios, sino que lo hacen a un ritmo cada vez más cercano al de los hombres.
El Observatorio del Emprendimiento también destaca que el ecosistema emprendedor español es cada vez más equilibrado e inclusivo, con avances en distintas fases del proceso emprendedor.
Una brecha que se reduce, pero no desaparece
Aunque hombres y mujeres emprenden en niveles similares, todavía existen diferencias importantes en acceso a financiación, tamaño de los proyectos, sectores de actividad, escalabilidad y presencia en startups tecnológicas.
Muchas mujeres emprenden en sectores de servicios, comercio, educación, bienestar, consultoría, salud o economía social. Aunque estas áreas son relevantes, suelen recibir menos inversión que sectores tecnológicos o de alto crecimiento, donde la presencia masculina sigue siendo mayor.
ICEX señala que solo dos de cada diez nuevas empresas de base tecnológica en España están lideradas por una mujer, una cifra ligeramente superior a la media europea, pero inferior a otros ecosistemas como el norteamericano, latinoamericano o africano.
La financiación sigue siendo una barrera
Uno de los principales obstáculos para las mujeres emprendedoras es el acceso a capital. Muchas fundadoras encuentran más dificultades para obtener inversión, préstamos o apoyo financiero para escalar sus negocios.
Un estudio de Mastercard señala que el 39% de las españolas ha considerado emprender, pero la falta de financiación aparece como una de las principales barreras. Además, el informe muestra que el sentimiento emprendedor es alto entre las generaciones más jóvenes, especialmente millennials y generación Z.
Este dato es importante porque indica que existe intención emprendedora, pero no siempre existen condiciones suficientes para convertir esa intención en empresas sostenibles.
Conciliación y cuidados: una barrera estructural
La conciliación sigue siendo otro obstáculo importante. En España, las mujeres continúan asumiendo una mayor carga de cuidados familiares, lo que afecta directamente a su disponibilidad para emprender, escalar negocios o asumir cargos directivos.
Un análisis reciente de El País basado en datos del INE indicó que unas 328.000 mujeres redujeron su jornada laboral para cuidar hijos u otros dependientes, frente a 33.400 hombres, una diferencia de casi diez veces.
Esta desigualdad no solo afecta ingresos presentes. También reduce oportunidades de promoción, ahorro, inversión, visibilidad profesional y acceso a puestos de liderazgo.
Mujeres en consejos de administración: avances con límites
España ha avanzado en representación femenina en consejos de administración, impulsada también por la ley de paridad. A partir del 30 de junio de 2026, las grandes cotizadas deben alcanzar al menos un 40% de representación del sexo menos representado en sus consejos.
Según El País, el Ibex 35 ya alcanza una presencia femenina global del 42,8% en consejos, aunque solo el 7,7% de los consejeros ejecutivos son mujeres.
Esto refleja una realidad compleja: hay más mujeres en órganos de gobierno, pero todavía pocas en los puestos ejecutivos donde se concentra la gestión diaria y el poder de decisión empresarial.
Startups lideradas por mujeres: potencial pendiente
El ecosistema startup español ha crecido de forma importante en los últimos años, pero la presencia femenina todavía necesita más impulso. Las fundadoras siguen enfrentando dificultades para levantar rondas, acceder a redes de inversión y entrar en sectores de alta tecnología.
Este desafío no solo es una cuestión de igualdad. También es una cuestión de competitividad. Si el ecosistema deja fuera o infrafinancia a una parte importante del talento, pierde oportunidades de innovación, empleo y crecimiento.
Las startups lideradas por mujeres pueden aportar nuevas soluciones en salud, educación, fintech, sostenibilidad, inteligencia artificial, economía circular, comercio digital y servicios empresariales.
Por qué importa la presencia de mujeres empresarias
La presencia de mujeres empresarias y directivas tiene impacto económico y social. Aporta diversidad en la toma de decisiones, amplía perspectivas, mejora la representación del mercado y puede contribuir a culturas empresariales más inclusivas.
Además, cuando más mujeres lideran empresas, otras mujeres encuentran referentes. La visibilidad importa porque ayuda a romper la idea de que ciertos sectores, cargos o modelos de negocio están reservados para hombres.
El liderazgo femenino también puede ser clave para impulsar estilos de gestión más colaborativos, sostenibles y orientados a largo plazo.
Qué pueden hacer empresas e instituciones
Para fortalecer el emprendimiento femenino, las instituciones públicas y privadas deben actuar en varios frentes. El primero es mejorar el acceso a financiación para empresarias y fundadoras.
El segundo es reforzar programas de mentoría, redes empresariales, formación financiera y acompañamiento para escalar negocios.
El tercero es avanzar en corresponsabilidad, cuidados y conciliación. No puede haber igualdad empresarial real si las mujeres siguen cargando de forma desproporcionada con las responsabilidades familiares.
El cuarto es medir y transparentar datos. Sin indicadores claros sobre liderazgo femenino, inversión, promoción y brechas salariales, es difícil corregir desigualdades.
Un reto para el futuro empresarial de España
España parte de una posición relativamente buena frente a otros países, pero eso no debe generar conformismo. La caída de mujeres directivas y la baja presencia femenina en cargos como CEO o presidenta muestran que todavía queda mucho por hacer.
El reto ahora no es solo aumentar la cantidad de mujeres empresarias, sino garantizar que puedan crecer, financiarse, internacionalizarse, liderar sectores estratégicos y acceder a posiciones de máximo poder.










